domingo, 16 de enero de 2011

Otra vez

Hoy es domingo. Odio los domingos. Los domingos siempre han servido para estar tranquilamente con tu pareja dando una vuelta contandole toda la semana tan dura que has tenido y después, ir al cine, llegar a casa y hacer la cena los dos juntos, y una vez cenados sentarse en el sofá y ver una película abrazados. Despertar a tu pareja si ves que se está durmiendo con besos por toda la cara, haciéndole cosquillas, provocándole una sonrisa, mirarle a los ojos, y decirle que le quieres, seguido de un beso apasionado. Después, suspirais los dos y vais hacia la cama. El resto, lo hace la imaginación. Despiertas por la mañana y le acaricias suavemente la cara, mirándole a sus ojos que aún los tiene cerrados. Te acercas, le das un beso en los labios, y le susurras al oído lo primero que se te ocurra. Abre los ojos, te sonríe y te da un abrazo estando aún en la cama.

Sí, ojala todos los domingos que tiene el año fueran así. Ya me gustaría.

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