Hoy es domingo. Odio los domingos. Los domingos siempre han servido para estar tranquilamente con tu pareja dando una vuelta contandole toda la semana tan dura que has tenido y después, ir al cine, llegar a casa y hacer la cena los dos juntos, y una vez cenados sentarse en el sofá y ver una película abrazados. Despertar a tu pareja si ves que se está durmiendo con besos por toda la cara, haciéndole cosquillas, provocándole una sonrisa, mirarle a los ojos, y decirle que le quieres, seguido de un beso apasionado. Después, suspirais los dos y vais hacia la cama. El resto, lo hace la imaginación. Despiertas por la mañana y le acaricias suavemente la cara, mirándole a sus ojos que aún los tiene cerrados. Te acercas, le das un beso en los labios, y le susurras al oído lo primero que se te ocurra. Abre los ojos, te sonríe y te da un abrazo estando aún en la cama.
Sí, ojala todos los domingos que tiene el año fueran así. Ya me gustaría.
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